PREGUNTAS FRECUENTES

Las preguntas mas frecuentes que recibimos siempre están vinculadas a la salud, ¿Qué es bueno para el hígado?, ¿porqué me levanto con la boca amarga?, ¿cómo reemplazo la leche?, ¿Qué comida rica le doy a mi hijo ahora que lo voy a destetar?, ¿Cómo le bajo la fiebre?, ¿Cómo le corrijo el estreñimiento?,  ¿porqué se me seca la boca frecuentemente?, si soy diabético y el médico me ha “prohibido” el azúcar ¿qué endulzantes puedo usar?, ¿y que hago con esta jaqueca que no me deja hacer nada?? Etc., etc., etc.


De hecho todas las respuestas necesitan ser respondidas, y las vamos a ir respondiendo poco a poco, intentando establecer un diálogo útil para todos quienes quieran aprovechar las ventajas de este medio de comunicación masiva. Entonces, para comenzar por el principio, ahora vamos abordando las dos primeras que están relacionadas directamente, como veremos a continuación.


¿Que es bueno para el hígado? La primera cosa que debemos respondernos es para el hígado DE QUÍEN, puesto que cada hígado es diferente, y aunque existan casos de personas muy semejantes, siempre encontraremos matices que diferenciarán un caso del otro, por ejemplo: el hígado de un alcohólico, será igual al hígado de un diabético??


Esa es una cuestión interesante, que no solo nos hará reflexionar, sino también de seguro despertará otras inquietudes relacionadas con tu propio hígado, no obstante que tú no seas alcohólico ni diabético. En principio sabemos que el diabético tiene dificultades de asimilación del azúcar por un mal funcionamiento del páncreas, que en su dificultad de segregar insulina sobrecarga peligrosamente los niveles de glucosa en la sangre. También sabemos que el alcohólico no necesita beber gran cantidad de alcohol para embriagarse, porque sus niveles de alcohol en la sangre ya están muy elevados.


Pero, ¿acaso sabemos que azúcar y alcohol son la misma sustancia en diferentes estados de la materia? ¿Hemos reparado acaso que el azúcar no es más que alcohol cristalizado, y que el alcohol es azúcar líquida y fermentada? Podemos afirmar que se trata de lo mismo, pero que en la medida que sus estados son diferentes, la influencia que ambas sustancias ejercen sobre el organismo, también son diferentes. El azúcar, siendo un veneno de acción lenta,  produce un efecto crónico que inicialmente pasa desapercibido y su adicción se va instalando poco a poco; mientras que el alcohol al ingresar vertiginosamente en la sangre produce un efecto agudo, su corto efecto tonificante se vuelve rápidamente en una depresión que dura horas, con sufridos efectos físicos y emocionales que todos conocemos.


Ambos son muy perjudiciales para el hígado, pero los efectos del alcohol nos persuaden rápidamente que caminamos en terreno peligroso, mientras que lo diabólico del azúcar es que perjudica y perjudica pasando inadvertido, solo haciendo notar sus efectos cuando el hígado está ya muy deteriorado.


Soluciones: primero que nada, debemos aprender a reconocer que un sabor dulce en la boca es amargo para el hígado (lo inflama), y un sabor amargo en la boca es dulce para el hígado (lo alivia). Por eso, un mate de yerbas amarguito como el diente de león, o la canchalagua, será muy atinado para auxiliar el restablecimiento de nuestro hígado, que como todos sabemos es un órgano que en su afección no duele, como los riñones por ejemplo, sino mas bien muestra otros síntomas, como: dificultad para conciliar el sueño, y sueño superficial, manos amarillentas, boca amarga, sobre todo en las mañanas, boca seca; y a nivel comportamiento denota mayor irritabilidad y disminución de la tolerancia, así como mayor tendencia al estrés.


A nivel fisiológico, el hígado es el laboratorio que limpia de impurezas la sangre, sobrecargando su labor cuando estamos sometidos a medicamentos, barbitúricos y drogas, mostrándose esto con mas nitidez cuando la comida que ingerimos es quimificada, por eso la recomendación de orientarnos hacia la bioferia y los alimentos orgánicos siempre cae bien.


Por último, es bueno reconocer que nuestra vida es un viaje sin retorno que está compuesta por ciclos; y en el ciclo cotidiano, normalmente la noche es para el descanso y el día para la actividad. El hígado tendrá mayor oportunidad de recuperarse de algunos excesos si descansamos bien por la noche. Pero si estamos habituados a la actividad nocturna, o si trabajamos de noche, entonces allí deberíamos saber que nuestro hígado necesitará algunos cuidados adicionales, además de los ya mencionados; como por ejemplo: Una compresa caliente de kion sobre el hígado por lo menos dos veces al mes, o si tenemos acceso a tierra virgen, también ayuda una cataplasma de arcilla localizada directamente en la zona del hígado. Un día domingo, por ser el mayoritario día de descanso, será más adecuado que cualquier día de la semana para esta práctica.


A continuación un pequeño pero muy ilustrativo extracto del libro La Alimentación Esencial Humana del Dr. Santiago Portilla que estoy seguro ampliará en buena medida nuestro criterio en la selección de alimentos y el uso adecuado de las palabras, a fin de ir nosotros mismos aprendiendo a responder nuestras propias interrogantes, y no convertirnos en “UNA MASA DE PREGUNTAS” dispersas, que nos conduzcan a caer fácilmente victimas de los charlatanes y oportunistas negociantes de la salud.



La Sabiduría Ecológica del Instinto Humano


El instinto es el mayor poder humano de autorecuperación fisiológica, homeostasis, autorecuperación frente a una eventual pérdida del equilibrio del organismo. Es la sensibilidad preventiva para recuperar y mantener la salud y el  equilibrio orgánico; es una brújula para la supervivencia, una obra divina original, es el sentido del equilibrio biológico, de la ecología primordial, de la solidaridad latente: el instinto es la magna ley de la necesidad que impera en la naturaleza. El hombre moderno necesita mucho recuperar y preservar el instinto, porque es su mejor garantía de salud, reconociendo que el inicio de la mayoría de las enfermedades se debe a la pérdida del instinto debido principalmente al abuso del aspecto intelectual, a la mecanización y la robotización de su estilo de vida.


Las personas actualmente no utilizan casi nada el instinto en su vida sino que son dirigidas en exceso por la influencia externa  y la mente. Así, no sienten las necesidades de su propio organismo pues siguen ciegamente la voz de la propaganda consumistas, del engaño colectivo, o las racionalistas recomendaciones de la mayoría del sistema medico oficial y alternativo. Cuando el pensamiento cumple su función principal puede convertirse en el mayor valor y motivo de la evolución humana, pero, cuando esta equivocado, manipulado o separado del instinto, puede conducirnos a horribles destinos. Esto sucede cuando tomamos palabras parciales o contrarías a las reales necesidades como dirección en nuestra vida, con lo que encontramos en cierto período, con seguridad, resultados degenerativos. Sobran los ejemplos en el mundo moderno.


  •  “Los alimentos principales del ser humano son la carne , la leche y los huevos”

¿Cuándo más deben proliferar el cáncer, el derrame cerebral y el infarto cardíaco, para que los “especialistas en la materia” abandonen está teoría fatal.?

Son exactamente estos productos consumidos diariamente, los responsables por la degeneración humana. Antes de la conquista europea, en América  no existían vacas, gallinas, cerdos, ovejas, ni cabras, por lo que esta practica alimentaria moderna y patológica prescripción médica, es ignorante de nuestra tradición nutricional. Las fabulosas culturas milenarias de nuestro continente como los Araucanos, Mapaches, Aymarás, Incas, Quitus Chibchas, Mayas, Aztecas, nunca dependieron de estos productos. De hecho fueron pueblos básicamente agrícolas que consumían  carne de casería muy ocasionalmente. Tan solo pequeños grupos nómades consumían carnes con mayor frecuencia.


  •  “La leche de vaca es un alimento indispensable para el crecimiento de los niños”

Está creencia es completamente antinatural, pues no existe ningún mamífero silvestre que continué tomando leche después de que tiene dientes.

El ser humano desacata esta ley natural y sufre graves consecuencias; también enferma a algunos animales domésticos, como a los gatos, que se vuelven asmáticos. La permanencia de este engaño solo se explica por los millonarios intereses de los mercantilistas de lácteos. Todas las hembras de los mamíferos salvajes separan a sus crías de la lactancia cuando llega el momento de empezar la masticación. Esto se observa incluso en hembras domesticas como las vacas, yeguas, cabras, perras, gatas. Es indispensable comprobar por propia sensibilidad los grandes malestares y enfermedades causadas por nuestros consumo de lácteos. En la naturaleza original, somos los únicos que pagamos con penosas afecciones esta anormalidad de seguir como infantes hasta la vejez.


  •  “Es saludable tomar mucho líquido, diez  vasos de agua por día y si es más , mejor”

Esta afirmación es absurda al igual que la cantidad de gente engañada por tan destructivo que no respeta el instinto de la sed. El exceso de líquidos es realmente perjudicial para el organismo. Está asociado al aparecimiento y agravamiento de todas las enfermedades: problemas digestivos pues disminuye la concentración de jugos gástricos, acidifica y dilata el estomago e intestinos; provoca dolores musculares, flacidez, obesidad celulitis, dolencias circulatorias porque aumenta innecesariamente el trabajo del corazón, hincha las arterias y venas, fatiga y dilata los riñones; afecciones respiratorias porque ahoga los pulmones, disminuye la normal temperatura corporal; trastornos nerviosos porque desmineralizar el cerebro y debilita la memoria, genera angustia y miedo infundados, debilita el pensamiento; al sobrecargar todas las funciones fisiológicas produce mucha fatiga y pereza.

Nadie a de discutir que cualquier exceso causa daño; el trabajo, el descanso, la lectura, el abrigo, la protección, la confianza, la comida, todo en demasía es nocivo. El racionalismo de una sociedad insensible pretende hacer una excepción a esta regla  natural, imaginando que el exceso de agua no es perjudicial. ¿Alguien puede afirmar que es saludable ingerir alimentos en exceso? Los  animales silvestres beben lo necesario, solo  hasta calmar la sed, las personas sensibles se quejan de la indicación médica de tomar mucho líquido, con el simple argumento de no poder cumplirla por que no sienten sed. Pero los modernos intelectuales, en tiranía contra si mismos acatan esta disposición mental degenerativa sin importarles la voz de su organismo. La carencia de agua en cualquier planta terrestre es fatal, pero también, el exceso les causa putrefacción.


  • “El azúcar es un alimento energético”

 ¡Qué locura! No hay nada más depresivo en la alimentación moderna que le azúcar. Su  corto efecto tonificante es semejante al del alcohol, que provoca una rápida y pasajera euforia para enseguida acentuar la depresión por mucho tiempo. Con un poco de sensibilidad se puede sentir de inmediato la acción depresiva del azúcar y las frutas, que son la materia prima para elabora alcohol. Quien siente esta realidad no cae engañado nunca más por ideas o la propaganda comercial. Quien pierde el instinto es víctima de las “teorías”, inclusive se enreda penosamente en un círculo vicioso, consumiendo más dulces cuando está deprimido.


  • “Debes ir a la universidad para que luego seas alguien en la vida”

¿Acaso la universidad nos prepara para enfrentar la enfermedad, la desintegración afectiva o los conflictos espirituales, que son los principales problemas humanos? El desarrollo intelectual abre muchas puertas, pero sin globalidad, sensibilidad, ni instinto, es muy peligroso.

 

  • “El dinero compra salud, la felicidad, y la seguridad”

 En los países ricos se encuentran los mayores promedios de enfermedades degenerativas, de suicidios, de destrucción familiar y violencia social. El mundo racionalista paga las consecuencias de la falta de instinto, sensibilidad e integridad.


  • “Para respirar profundamente , saque el pecho y meta el estomago”

¿Cuánto daño a nuestra vitalidad nos hacen estas palabras lejanas del instinto! Todos los niños antes de ser intelectualizados, respiran abdominalmente ampliando el diafragma.


  • “Enfermo que como no muere”

¡Qué equivocación! El enfermo debe disminuir y seleccionar más sus comidas y bebidas como un paso fundamental para la curación : incluso el ayuno es muy recomendable en la gran mayoría de trastornos y es una actitud espontánea en quien tiene cierta sensibilidad

- los niños y los animales cumplen esta condición de inmediato al enfermarse -. La medicina racionalista ignora y destruye el instinto llenando al enfermo de comida y hasta obligándolo a ingerir alimentos. Esta última actitud puede ser justificable solo en mínimos casos externos.


  • “Se debe desayunar como un rey”

las personas de hoy no utilizan más el instinto para alimentarse sino apenas el deseo, el reloj, convenciones sociales y teorías. Luego de una noche sin descanso por anterior cena abusiva, muchos se levantan pesadamente a desayunar como reyes, con el sistema digestivo inflamado e intoxicado, sin sentir un mínimo de hambre, siguiendo estas palabras autodestructivas. Cuando llega el medio día piensan: “ es hora de almorzar”, van a comidas sociales o encuentran la oportunidad para la rienda suelta al deseo y continuar así con la violencia. Por la noche, la cena es “proteica y abundante para reponer las energías perdidas”. Así se repite el patético ciclo de comer y beber sin hambre ni sed. Al enfermarse, estas personas abusivas de su cuerpo, llevadas por la masa, o intelectualistas, salen a buscar quien les cure con algo adicional para ingerir. suelen preguntar: “¿Además de mi comida, que puedo tomar o comer para curarme”?, cuando la respuesta está en lo que deben dejar de comer y beber.


El pensamiento debe ser aplicado para evolucionar en nuestras aspiraciones y relaciones, en la comprensión de la vida y la muerte, no para apagar u obscurecer al instinto. Cuando el pensamiento está integrado al instinto, lo respeta y protege manteniendo la vitalidad, conduciendo al individuo  hacia la madurez afectiva y la expansión de la conciencia, de la espiritualidad, de la sabiduría global.


Del Libro  LA ALIMENTACIÓN ESENCIAL HUMANA

Por  Dr. Santiago Portilla